12/11/07

Probando

Mira que guapo el muchachito que me deja experimentar con él y todo:

11/11/07

Esgrima y otro juegos

Has dejado tu careta de esgrima en tu lado de la cama. Casi es como mirarte a ti, porque así te conocí y así te viví durante mucho tiempo. Hasta rostro compartimos. Ah, ¡La has dejado en tu lado de la cama antes de marcharte para siempre! Será que me concedes el derecho a recordar que por lo menos lo ocurrido ha sido maravilloso. Hay quien lo destruye todo. ¿Tú me dejas esto?

Quien sabe si el amor nos persigue o si por el contrario le perseguimos nosotros. Recuerdo cuando te conocí hace tres años. Yo salía de una fuerte depresión y decidí hacer algo diferente con mi vida. Después de plantearme muchas opciones, decidí apuntarme a clases de esgrima. Y allí estabas tú. Por eso digo, quien sabe si yo estaba deseando enamorarme o si me estabas destinado y por eso fui a escoger algo tan fuera de lo común, tal vez por una atracción irresistible, inexplicable y sobretodo, invisible. Pura magia.

Nuestro primer beso fue en mitad de una clase. Yo había realizado un movimiento prohibido sin saberlo y tú, inmediatamente, como un acto reflejo, con la severidad propia de un gran maestro, me amonestaste. Casi me puse a llorar de la rabia, pero no me dio tiempo porque tu dureza enseguida se trocó en dulzura, y nuestros sables dejaron de chocar para dejarle ese juego a nuestros labios.

Lloro ahora las lágrimas que no lloré entonces. Abro el armario en el que sólo pende el traje blanco, muy ajado. Ese debe ser el segundo mensaje: ya no nos servimos como antes. Me pongo la careta y dejo tu lado de la cama vacío, porque los recuerdos no lo llenan y no podemos engañarnos en esto. Me recojo el pelo en un moño, como solía hacer en clase y me observo en el espejo. Y deseo, con todas mis fuerzas, volver a encontrar un rostro solo para mí.

Selkis

10/11/07

De cosas que pasan por Barcelona

Estoy feliz porque ya han regresado a casa los guarros seguidores del Glasgow Rangers que han dejado la insólita imagen de la Plaza Catalunya hecha una mierda en tiempo record (hostales con camas rotas, Francesc Macià convertido en urinario público, bares sin cerveza y canaletas rociada de vómito escocés). Ni en las fiestas de la Mercé, con la ciudad en pleno en las calles, hemos conseguido echar tanta porquería como estos cuatro o cinco barrigudos. Total, para entrar al campo y ¡perder! …estrepitosamente. Valientes bebedores de cerveza, se cagaron al ver a nuestro Messi.

Bueno, 4 o 5 es un decir, 20.000 es otro decir. No entraré en quien tiene la culpa de que estos hombretones hayan llegado a Barcelona en vuelos especiales sin control ninguno, 14000 de ellos sin entrada, aunque algunos con algo que se les parece: una especie de “préstamo” que unos muy listos culés hacen de su carné de socios (aunque creo que van a pringar). Pero esto me da igual (o a lo mejor no). Lo que más me sorprende, en realidad, es la actitud neandertal de dichos rubitos primermundistas, que han entrado en la ciudad como si fuera un parque de atracciones para alcohólicos y hooligans desenfrenados. Digo esto porque las imágenes vistas durante los últimos días por televisión, me han hecho recordar algunas cartas de lectores a diversos diarios (he de confesar que soy adicta a las cartas de los lectores), pues en ellas he visto numerosas referencias a las costumbres de los inmigrantes “guarros, incívicos, malolientes, salvajes” y otra serie de sinónimos o aproximativos referentes a todo tipo de etnias que habitan nuestras bonita ciudad de colorines. Bien, espero que después de esto hayan quedado curados de espanto.

Y ahora sí, algo lindo, una recomendación para aquellos que viven en Barcelona o pueden trasladarse a ella el viernes 16 de noviembre:

Concierto de despedida de Syd Barretina

Viernes 16 de noviembre
22h
Entrada libre

Espai Jove BocaNord

C/ Agudells, 37-45
Metro linea 5
Autobuses: 10, 39, 19, 86, 87 Nocturn: N4

Más información en su web, aquí al ladito, donde los grandes, está el link de Syd Barretina. Para escucharlo, ir a su myspace.

6/11/07

Baco sigue vivo

Mesas de frutas carnosas y vinos rojos.
Camas de vaho y aguas calientes.
Rincones oscuros, verdades a medias y
un cuerpo donde esculpir entusiasmos
con mi aliento,
un cuerpo bienvenido a mi cuerpo
y un río de suspiros abocado a mis labios.
Luego,
un calor sudándome la piel
y la certeza de no ser mío.
Luego,
sueños parpadeantes, momentos de sobriedad y
el tiempo muriéndose frente a una albada sin encanto.
Luego,
Mesas vacías, saliva derrochada, pequeñas muertes todas olvidadas.
Y en el suceder del mundo,
nosotros durmiendo y sólo eso.
Más las piedras con que tropezaremos al despertar.

Selkis

La vida es como un helado

Estábamos sentados justo en el mismo punto de la barra en que estoy yo ahora. Él me dijo susurrándome al oído: “La vida es como un helado porque...” Y no recuerdo porque mierda la vida es como un helado. “Filosofía barata”, me decía después Valery con sus labios siempre rojos, aún después de haber besado treinta bocas esa noche. En realidad, la vida es una basura. Se lo diría, si volviera.

“Te enamoraste de él”, dice Valery mientras yo observo mi reflejo en el mismo espejo que se reflejan las demás putas. ¡Enamorarme! El amor es una bola de helado estampada en el suelo, a punto de ser pisada por mi pie.

Al otro lado del espejo, bajo la luz roja, me visualizo follando y llego a un punto de abstracción tal, que consigo verme haciéndomelo con todos mis clientes a la vez. Por cada orgasmo nace un rostro mío, y cada rostro aprende a besar de mil formas distintas. Y allá, en un rincón, me veo sola, vomitando por los ojos la mujer que no sé ser, la que se permite amar, la que se permite hacer el amor, la que echa de menos algo cada vez que va a trabajar. Estoy gritando y no me escucho. Levanto los brazos, me hago señas y no alcanzo a comprenderme. Sospecho que debería salir a mi encuentro, tropezarme y cicatrizarme, ser sujeto y objeto, existir más allá de los consejos rojos de Valery.

Le recuerdo sentado justo en este punto de la barra. Creí que él me daría un nombre que no fuera de puta e, incluso, me imaginé descartando besos para quedarme con los que a él le gustaran. Y aquí sigo, aún pudiendo ser cualquiera.

- Hola, señorita. ¿Puedo invitarla a una copa?

Valery me guiña un ojo. Este me tocó guapo.

Selkis

5/11/07

A.C.R.O.S.T.I.C.O.

Añado en el día de hoy un humilde acróstico con mi nombre real, para no olvidarme que lo tengo.

Niego haber

Urdido

Razones

Innecesarias para

Amarte menos.


Selkis

La esquina donde la besaron

En esa esquina había dado su primer beso. ¡Hacía ya tanto tiempo! Entonces era bonita y siempre olía bien. Aquella mañana se le había ocurrido que acercarse al barrio donde vivió su infancia le ayudaría a controlar sus sentimientos más agrios. Estaba segura de que así templaría aquellas ganas irresistibles que tenía de quitarse la vida, desde que su marido había dado con los huesos en la carcel a saber por qué delito. Primero, perder a su hijo por culpa de las drogas, después acostumbrarse a aquel salvaje alcohólico y maltratador en que se había convertido su compañero. Y ahora, aceptar la soledad más rotunda:le habían robado hasta la capacidad de imaginar que las cosas volvieran a ser como antes.

Se sentía gorda y horrorosa, vestida con aquella bata de flores. Cualquier otra prenda le producía roces, en su antigua ropa se ahogaba y la desesperaba no conseguir meterse en sus viejos pantalones. Llevaba semanas sin ducharse, porque no soportaba verse ni tocarse. Prefería ignorar su cuerpo igual que ignoraba su casa, comida por la suciedad y el desorden. Su hermosa cabellera estaba ahora reducida a unos pocos mechones aglutinados por la grasa; sus piernas estaban desechas en celulítis y varices; sus pies hinchados, con la piel reseca, no cabían en aquellas zapatillas desgastadas.

La gente la observaba al pasar. Lo estaban haciendo desde que había salido de su casa aquella mañana, por primera vez en tanto tiempo, en busca de algo que lograra rescatarla. De jovencita la miraban también, pero entonces era por sus tersos pechos, sus largas piernas, su ombligo perfecto, su penetrante mirada, siempre rematada por el perfilador. Ahora, lo único penetrante en ella, era su olor. Los demás veían al mirarla un ser repugnante, una loca, una enferma, algo tan alejado de su concepto de dignidad que no podía pertenecer a su misma especie. Para la gente era como una vomitona en medio de la calle, como un perro sarnoso abandonado.

Ella sólo buscaba algo hermoso que le perteneciera, pero aquel beso no conseguía desprenderse del hedor que la envolvía. Pegó su espalda a aquella esquina, rompió a llorar y queriéndo sentarse en el suelo, perdió el equilibrio y quedó tumbada boca arriba, mirando el cielo que le pareció hermoso y limpio. No se podía mover. Ni quería. No pensaba hacer absolutamente nada más.

Selkis


Los cuentos que subiré a partir de ahora, incluido este, son todos de mi autoría. Este es uno de los más recientes y, como muchos otros que iré publicando, lo cree para presentarlo en el Club de los retos de La Página de los cuentos http://www.loscuentos.net/

Este club está immejorablemente dirigido por nuestra querida Nínive http://www.loscuentos.net/cuentos/local/ninive/ y Neus-de-juan http://www.loscuentos.net/cuentos/local/neus_de_juan/

Aquí el link donde están todos los cuentos, poemas, haikus y tankas que han ido resultando ganadores en estos años. http://www.loscuentos.net/cuentos/local/el_reto_ganadores/